Este texto está compuesto por fragmentos de un informe sobre un periódico de 1925, utilizado en una investigación histórica. A la vez, sirvió como un recurso pedagógico para evocar la reflexión y discusión en los participantes de un taller denominado Pensar la cultura y la sociedad. Este análisis, concluye que la sociedad es un conjunto de situaciones recurrentes como la alimentación y la transportación de mercancías. Si esta repetición se interrumpe, la gente exige la normalización del ciclo.
Un ejemplo se encuentra en El Telégrafo de 1925. Cada número del periódico es extenso, tiene aproximadamente 12 páginas que incluyen imágenes de personajes políticos o del paisaje nacional -haciendas y ganado-, así como publicidad y anuncios. A diferencia de otros periódicos de la época, como El Día y El Comercio ofrece publicaciones que dan muestra de mayor especificidad y observación sobre la sociedad, especialmente la guayaquileña. Además, el periódico incluye secciones de noticias internacionales e incluso hay espacio para asuntos aparentemente triviales como el “robo de un sombrero”.
Estos temas se publican de manera recurrente, como si fuese un diario social. En el periódico se destacan secciones sobre la dirección de higiene municipal, la policía, los hoteles, el transporte, los casos de suicidio frustrados y efectivos tienen un lugar específico en el periódico (El Telégrafo, 1925, pág. 8; 1). Con respecto a la sanidad se detalla “la falta de higiene” por los vendedores o ayudantes en el mercado central de Guayaquil, publican nombres, el número de los puestos, la razón de la contravención y el número de oficio para su debido juzgamiento (El Telégrafo, 1925, pág. 8). En otra sección se publica el trabajo diario de un comisario: atiende casos de violencia entre ciudadanos, casos de “ratería”, violencia contra menores de edad, e incluso de estos hacia adultos. Se detallan los hechos, los nombres, las calles, las situaciones, los cambios de domicilio, etcétera (El Telégrafo, 1925, pág. 5).

El Telégrafo publica situaciones cotidianas en las que el lector conoce detalladamente su ciudad. Aunque también se informa sobre noticias nacionales e internacionales, el énfasis se concentra en la vida porteña. Guayaquil aparece como un modelo de “civilización” y progreso económico para la sierra. Como señala un periodista: “Quito está muy distante del puerto”. Es decir, que, además de la distancia física, existe una distancia cultural y económica entre ellas.
Este mes también presenta un problema vinculado con el abastecimiento de los víveres entre la sierra y la costa. El problema está enfocado en las autoridades, los comerciantes y el transporte de las mercancías que en este tiempo se realizaba con animales de carga. Los primeros días de abril se publica en primera plana noticias de varias ciudades del país e indican que, en Cuenca “hace varios días” hay una “inmensa muchedumbre” en la Intendencia de Policía. Esperan la “remesa de sal” (El Telégrafo, 1925, pág. 1)
Durante varios días no hay información sobre Cuenca. El daño de la línea telegráfica causó incomunicación entre el corresponsal de Cuenca y el de Guayaquil. El corresponsal indica que, diariamente hay muchedumbres en los “portales de la gobernación” para que la gente acceda a unas boletas que les permita comprar sal en establecimientos. Esta cuestión particular de Cuenca tuvo relación con la situación nacional de la escasez de víveres como el carbón, el arroz, el café, el azúcar (El Telégrafo, 1925, pág. 1); el juzgamiento a los comerciantes que exageran los precios de los víveres y la policía es quien se hace cargo de esta problemática comercial (El Telégrafo, 1925, pág. 8). Se sugiere que el Ejecutivo tome medidas, pero varios ministros han renunciado y el gobierno del presidente Gonzalo Córdova tambalea (El Telégrafo, 1925, pág. 1). Es la antesala de la Revolución Juliana.

Sobre la base de esta información compartida en el taller, Paola dijo: “como sociedad no hemos avanzado mucho”. Matías, defendió la idea de que la sociedad progresa solo si tiene una raigambre metafísica que la encamina hacia valores universales; Julián, contrargumentó. Mencionó que es un supuesto progreso, dicha metafísica ha servido para controlar y reprimir las creencias y la organización de las personas; mientras que Paola, aterrizó el concepto hacia las costumbres que se repiten desde hace un siglo en torno al “abastecimiento de los víveres”.
Después de la discusión se decidió responder, ¿hay un patrón cultural en torno a la soberanía alimentaria? Se contestó que sí, es un hábito de la sociedad ecuatoriana desvalorizar el trabajo agrícola, especular en torno a los precios y el transporte de los alimentos, así como la débil comunicación y administración de los recursos entre el gobierno, el sector agrícola, y los consumidores. Pero discutir sobre si la metafísica impide o motiva el progreso de una sociedad, dificulta observar la actividad de las personas a través de una fuente histórica, porque sólo se queda en las creencias de quien expresa el razonamiento. Y, el objetivo no es inculcar ninguna verdad acerca de qué es y cómo funciona la sociedad, sino incluir en el diálogo filosófico una fuente histórica (que tampoco es diáfana) con su propia noción de la época (la del periódico) para pensar grupalmente. La propuesta es pensar los conceptos y amplificar el criterio con base a los hechos antes que en las creencias particulares.
