Historia
La historia de la Red Ecuatoriana de Filosofía (RECFIL), no surgió de un único momento, sino de años de conversaciones, intercambios y reflexiones compartidas. Desde entonces nos parecía evidente que el pensamiento no podía limitarse a trayectorias individuales y que debía encontrar formas colectivas de existir.
Nuestra temprana agenda intelectual abarcaba la necesidad de crear una red que agrupara a los filósofos que salían de la Universidad Católica del Ecuador, entonces la única institución donde era posible estudiar filosofía en sentido estricto. Con el tiempo, cada uno tomó su propio rumbo y aquella comunidad imaginada quedó suspendida.
Otra idea acompañó siempre nuestras conversaciones: fundar una organización filosófica que pudiera, con rigor y sin pretensiones excesivas, constituirse como una suerte de “Escuela Filosófica de Quito”. No una réplica ni un eco de la Escuela de Frankfurt o de la Escuela de Viena, sino un espacio que permitiera pensar desde aquí, desde nuestras experiencias históricas, políticas y existenciales. Se trataba, en el fondo, de la convicción de que la filosofía en Ecuador debía aprender a caminar con sus propios pies, sin reducirse a una mera importación de marcos conceptuales.
Muchos años transcurrieron con estas intuiciones dispersas, hasta que el 31 de julio de 2025 ocurrió un encuentro que difícilmente podría atribuirse al azar. Coincidimos con Marcelo Villamarín, uno de mis antiguos profesores de filosofía, en un restaurante. Le tomó unos segundos reconocerme, y nos saludamos con esa mezcla de sorpresa y afecto que sólo produce el tiempo cuando reúne a un antiguo profesor con su estudiante. Me conoció joven y soltero; sin embargo, ese día, estaba acompañado de mi esposa Micaela y de mi hija Azul, quien hoy forma parte de la Red como su miembro más joven.
En medio de la conversación, Marcelo dice: “¿Qué te parece si te incluyo en un chat donde está Samuel Guerra Bravo?”, otro de mis antiguos profesores de la Facultad. Le respondí que me encantaría. Pasaron los días y llegué a pensar que aquella invitación se había desvanecido como tantas palabras que el tiempo absorbe sin dejar rastro.
Una semana después me agregó al chat y el 31 de agosto nos reunimos en su casa: Samuel Guerra, Marcelo Villamarin, Fabián Mejía y yo. Ese encuentro, sencillo pero decisivo, se convirtió en el impulso que dio origen a la Red. Sin embargo, dos acontecimientos marcaron nuestra preocupación y entusiasmo: el cierre de la Licenciatura en Filosofía “pura” en la Universidad Católica del Ecuador y, al mismo tiempo, la creación de la Carrera de Filosofía “pura”, o en sentido estricto, en la Universidad Central del Ecuador.
Estos eventos no pueden comprenderse como simples decisiones administrativas ni como ajustes que responden al actual sistema económico. Son, más bien, signos de una crisis profunda, en la que la filosofía desaparece en algunos espacios para resurgir con fuerza en otros. Este movimiento, de cierre y apertura, terminó por impulsar la necesidad de crear un lugar propio, capaz de articular a quienes hacen filosofía en Ecuador.
No todos los filósofos se sumaron a este esfuerzo. Algunos porque no encontraron afinidad con el manifiesto ni con los objetivos de la Red y otros porque prefieren concentrar su trabajo filosófico en la producción académica. Son decisiones legítimas y expresan la pluralidad misma del filosofar. Para nosotros, en cambio, la creación de espacios comunes también es un modo de pensar juntos, y en un país con una escasa tradición filosófica institucionalizada, apostar por estos espacios es una manera de fortalecer la presencia pública de la filosofía y evitar que permanezca en los márgenes.
Así nació la Red Ecuatoriana de Filosofía (RECFIL): como un acto filosófico en sí mismo, como un gesto colectivo frente a las fuerzas que cierran espacios y, al mismo tiempo, como apertura allí donde la filosofía emerge, frente a los silencios y las palabras que atraviesan la práctica filosófica en el país.
A la invitación para formar parte de RECFIL respondieron filósofos, grupos y personas interesadas en la reflexión filosófica. Los primeros miembros de la Red son: el grupo Fenónemo, coordinado por Sara Antonia Coronel; el grupo Sociedad 4.0: subjetividad, socialización y tecnología digital, coordinado por Wladimir Sierra; el Centro Ecuatoriano de Filosofía para Niños y Niñas (CEFINN), bajo la coordinación de Fabián Mejía; el grupo Amawtay, coordinado por Darwin Reyes; Galo Cevallos, coordinador de las iniciativas de filosofía en el Colegio Alemán; Filosófica. Fundación de Estudios Filosóficos, Políticos y Culturales, cuya coordinadora académica es Micaela Díaz; la Serie Colección Filosófica Actual de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Central del Ecuador, coordinada por Martín Aulestia Calero; el Grupo de Pensamiento Ecuatoriano, coordinado por Mauro Avilés y el Proyecto Dionisos, coordinado por Ruth Ruiz.
A estos grupos se suman una serie de filósofos, filósofas, sociólogos, historiadores, juristas, médicos, politólogos, entre otros, que han visto en RECFIL una oportunidad para abrir espacios interdisciplinarios que permitan fortalecer la investigación filosófica y compartir un mismo horizonte de trabajo. Esta diversidad de proyectos no es accidental. Refleja la pluralidad y el compromiso de RECFIL con las diferentes formas de filosofar. Toda actividad múltiple y diversa que se realice en la Red servirá para analizar, profundizar, criticar y esclarecer, haciendo de la filosofía una práctica viva e inquietante, capaz de interpelar nuestro presente y ampliar los límites de lo pensable.
Esta manera de encarar la filosofía, desde las ideas y las acciones, desde las reflexiones y los debates, irá configurando, con el tiempo, la tan anhelada “Escuela Filosófica de Quito” un espacio al que esperamos se sumen quienes aún dudan y quienes todavía no forman parte de la Red. El horizonte filosófico está abierto. Más que consolidarse como una institución cerrada, RECFIL aspira a ser un espacio vivo de cooperación crítica, donde el pensamiento filosófico se convierta en herramienta para comprender y transformar nuestra realidad.
Esta es mi perspectiva sobre el origen de la Red Ecuatoriana de Filosofía. Samuel Guerra Bravo, Marcelo Villamarín y Fabián Mejía contarán, en su momento, cómo lo vivieron desde sus propias experiencias. RECFIL es la materialización de una idea que compartimos durante años: la de construir un espacio donde la filosofía en Ecuador hable con voz propia, dialogue y se renueve.
Prof. Santiago M. Zarria
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas
Universidad Central del Ecuador.
Presidente de Filosófica